
Somos un sueño verde que crece todos los días, como lo hacen las plantas de la huerta:
con el cuidado, la voluntad y el compromiso de los corazones a nuestro alrededor.












Nuestra historia






















Vacaciones Creativas RADS
Diciembre 2022
Nos encontramos por primera vez y empezamos a imaginar un sueño: "Monstruos Orgánicos", un libro infantil para familiarizar a las generaciones más jóvenes con el tratamiento de los residuos orgánicos
Visita de campo a Doña Juana
Agosto 2023
De la mano del colectivo de mujeres recicladoras SINEAMBORE, conocimos el principal vertedero de basura de la ciudad de Bogotá, y las problemáticas que sus gases y liquidos contaminantes generan en los barrios aledaños.
Investigación Pedagógica
Agosto - octubre 2023
Trabajamos con más de 300 jóvenes y adolescentes en la institución educativa más grande de Duitama (Colegio Integrado GLV) para sistematizar estrategias de educación ambiental.
Arte e ilustración
Octubre - noviembre 2023
Comenzamos a trabajar con la artista Duitamense Sofía Londoño, quien se convirtió en la ilustradora de nuestro libro infantil.
¡Gran lanzamiento!
Tras mucha investigación, escritura y arte, realizamos el gran lanzamiento del libro infantil Monstruos Orgánicos, con el apoyo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.
¡Lanzamiento en la Feria del Libro
de Bogotá!
Lanzamiento en Duitama con Guillermo Silva, el creador de la "paca digestora Silva " (nuestra herramienta de compostaje favortia).
¡Compartir!
Lecturas, talleres y mucho más... visita aquí nuestra galería de fotos.




¡Continuamos trabajando!
Continuamos desarrollando herramientas pedagógicas basadas en el arte y la creatividad, para llegar a más corazones a través de canciones, juegos, teatro, cartillas educativas y más experiencias.
Conoce nuestro portafolio de recursos y servicios













Érase una vez . . .
Erase una vez una enorme, ruidosa e inquieta ciudad, ubicada en lo alto de una montaña muy fría. Varios meses atrás, lo que parecia comenzar como una ligera llovizna, se había convertido en una electrificante tomenta, que duró por ciento noventa y dos días, y cuatro horas (y media).
Durante este tiempo, encerrada en su habitación, una escritora buscaba desesperadamente nuevas historias. Escribió sobre la araña que la acompañaba, sobre su manta favorita, sobre los días de sol que tanto extrañaba y, por supuesto, escribió sobre la tormenta. Escribió varias veces sobre sus recuerdos de infancia y, claro, cómo no... escribió sobre el amor.
Pero la tinta iba corriendo y las historias se agotaban. Gota, tras gota, la escritora volvía a preguntarse: ¿cuando volverá a salir el sol? Pocos contactos tenía por esos días, a excepción de una anciana silenciosa que andaba bajo la lluvia con su bicicleta tricolor y, de vez en cuando, pasaba por su casa a tomar algo de calor. Por accidente dejaba siempre un ramo lleno de hierbas frescas: romero, salvia, albahaca y hierbabuena... la escritora intentaba recordarle - "no olvides tus plantas" - pero siempre, al decirlo, la viejecita ya había desaparecido bajo la lluvia.
La escritora la recibía con gusto. Su visita se había convertido en motivo de ilusión. En una oportunidad, la escritora le preguntó: ¿cómo es que aún crecen plantas, en medio de esta eterna tormenta? En el rostro de la ancianita, una enorme sonrisa se dibujó y, por primera vez, la escritora pudo conocer su voz. Era dulce y sabia.
La escritora escuchó con atención y casi memorizó sus palabras. Esa noche escribió con mucho cuidado:
"Hay un científico loco en una ciudad pequeñita no muy lejana. Dicen que, allá, el científico ha logrado conversar con el viento para detener la tormenta, justo sobre su casa. Está obsesionado con la descomposición y la "transformación de la materia". Una frase que no para de repetir. Algunos le llaman "el alquimico"
Dicen que el científico recorre las calles recogiendo las cáscaras y pepas de sus vecinos, y se encierra con ellas en un misterioso laboratorio-jardín donde crecen hierbas frescas, frutas sabrosas y flores brillantes que atraen abejas. Las personas se acercan a su casa en los días más fríos, y el les ofrece cacao caliente". Muchos le han preguntado "¿cual es su secreto para detener la tormenta?", pero cada vez que el cientifico intenta decirlo.... sale por su boca un lenguaje desconocido que suena casi como el canto de un pajarito. Y cuando intenta escribirlo, aparecen garabatos hermosos, pero nunca antes vistos.
Curiosamente, los únicos que parecen comprender son los niños y niñas. Tras escuchar al cientifico, se abren las nubes en el cielo, justo por encima de la cabeza de los pequeños.
La ancianita dejó esta vez, junto al ramo, la nota recortada de un periódico: ¡El científico loco busca a alguien ahora que le ayudara a traducir su conocimiento. Ha convocado a los niños más curiosos del pueblo!
Intrigada, sin siquiera tomar su maleta, sale temprano en la mañana en busca de este mágico jardín.


Una ancianita en su bicicleta tricolor
Laura Gutierrez
Profesora y mediadora
de "Monstruos Orgánicos"
Un científico loco
Luigui Gonzales
Fundador Corporación RADSCol
Microbiólogo industrial y educador ambiental
Una escritora en busca de historias
Daniela Posada
Escritora, antropóloga y autora del libro infantil Monstruos Orgánicos

A su lado aparecieron dos guardianas del bosque y de las palabras mágicas. Ellas poseía el don de escuchar los garabatos del científico y los dibujos del Hada, y transformarlos en juegos, cantos y dinámicas que hacían vibrar a la comunidad. Con voces vibrantes y una energía capaz de encender el día más frío, tomaron a los niños de las manos y dijeron a la escritora: "¡No hay nada que descifrar con la cabeza cuando se puede sentir con las manos!".
La escritora, deslumbrada, al fin entendió su misión. Entre la ciencia mística del cientifico, la magia visual del hada y la chispa comunicadora de las guardianas, ella solo debía dejar fluir su tinta.
Juntos descubrieron que aquellos seres que nacían de las cáscaras, las semillas y la tierra no eran criaturas a las que temer... eran los Monstruos Orgánicos, los verdaderos guardianes del sol.
Días más tarde, la escritora terminó el texto con el que al fin compartiría a la comunidad los secretos del científico para hacer salir el sol. Y esa tarde, por primera vez en varios de días, la tormenta cedió y un rayo de luz dorada iluminó el jardín y toda la ciudad, donde jugaban los niños, las hadas, las guardianas del bosque, el científico y todas las personas que se acercaron a conocer a los Monstruos Orgánicos.
Al llegar a la ciudad pequeñita, el aire olía distinto: una mezcla de tierra mojada, cacao dulce y hojas de menta. La escritora caminó guiada por las risas de los niños hasta encontrar el misterioso laboratorio-jardín. Allí estaba el científico, envuelto en una nube de vapor, hablando en aquel lenguaje parecido al trino de un pájaro. Los niños sonreían y asentían, pero la escritora, aunque fascinada, no lograba descifrar ni una sola palabra para plasmarla en su libreta.
Fue entonces cuando el jardín crujió suavemente y dos figuras emergieron entre los arbustos de maracuyá, como invocadas por la misma tormenta.
La primera era un hada, que llevaba consigo una enorme maleta de la que brotaban trazos de todos los colores imaginables. Al ver la confusión de la escritora, el hada sonrió, tomó una gota de lluvia, un poco de tierra fértil y los mezcló en su paleta. Cuando el científico volvió a trinar, el hada comenzó a dibujar en el aire: lo que en la voz de Luigui eran sonidos extraños, en sus manos se convertían en criaturas coloridas, personajes diminutos y monstruos de compost que cobraban vida ante los ojos de todos. El hada no solo dibujaba; le daba forma al alma de la tierra.






Sofia Londoño
Artista, fotografa e ilustradora del libro infantil Monstruos Orgánicos
Hada dibujante
Guardiana del bosque
Valentina Tristancho
Comunicadora de RADSCol
Ángela Pineda
Bióloga, educadora ambiental y comunicadora de RadsCOL
Guardiana del bosque
Nuestr@s Profes






Esta historia no sería posible sin el legado de nuestr@s profes:
Guillermo Silva
Tecnólogo Forestal, caminante de los bosques colombianos
y creador de la Paca Digestora Silva
Rosa Póveda
Campesina, educadora ambiental y creadora de la granja-escuela botánica Mutualitos y Mutualitas (Bogotá)
Liderezas ambientales que conforman la Asociación de Reciclaje en Mochuelo Alto
Sineambore

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